Cómo se ve en la vida real
Con una tasa fija de 9% anual, tu cuota de $950 se mantiene igual los próximos 20 años. Con una tasa variable que empieza en 7% pero puede subir, esa misma cuota podría llegar a $1,100 si las tasas de referencia suben.
Cómo se calcula
En una tasa fija, el costo del crédito queda establecido desde el inicio y no cambia con el plazo, dando previsibilidad a cambio de una tasa inicial usualmente más alta. En una tasa variable, el interés se ajusta periódicamente según un índice de referencia (como una tasa de interés de referencia local o internacional) más un margen fijo del banco, y suele iniciar más baja pero con riesgo de subir.
Para ir más a fondo
La elección entre fija y variable es, en esencia, una decisión de quién asume el riesgo de tasa de interés: el deudor lo asume con tasa variable, y el banco lo asume (y lo cobra por adelantado en la prima) con tasa fija. En entornos de política monetaria contractiva, con tasas de referencia al alza, una hipoteca variable puede encarecerse significativamente sobre el plazo del crédito.